esposas y cuernos

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domingo, 23 de octubre de 2016

reportaje cornudo

el cornudo voyeur ( miron )
 disfruta viendo a su mujer teniendo relaciones sexuales con otro hombre. Normalmente, éste no participa en el acto sexual y solo se sienta en una esquina a mirar y a masturbarse. También puede estar sentado al lado de la esposa o incluso cogiéndole la mano. En promedio, una pareja con un cornudo voyeur, éste no es en gran medida ni dominante ni sumiso. Tiende a ser más de: “Cariño, me encanta que me veas cómo lo hago con otro, siempre después de estar con él, tu y yo tenemos un sexo increíble”.
 Dependiendo de la pareja, a veces el cornudo voyeur no observa o no está presente en el acto sexual de su esposa con otro. En su lugar, el corneador y la hotwife, se graban y después ella se lo muestra al cornudo voyeur y se utiliza para juegos sexuales de la pareja posteriormente.
 Normalmente, este tipo de cornudos, ni siquiera se consideran cornudos. Él simplemente es un voyeur que disfruta viendo a su esposa teniendo relaciones con otro hombre.

1 comentario:

  1. En nuestro caso, Nico, comenzo a ser cornudo por lo puta que yo era, porque me encantava el sexo y no tenia vastante con un solo hombre. El al enterarse pudo darme boleto y largarse de mi lado, pero no lo hizo, me dijo que me queria y que le gustava demasiado para irse, por lo que no le importava ser cornudo. Entonces debido a que no es ni dominante ni sumiso y si un golfo mujeriego y pervertido como yo, llegamos a un acuerdo. Ambos podemos follar en pareja y con quien nos de la real gana, si bien es cierto que las mujeres lo tenemos mas facil que ellos, y este fue otro de los motivos por el cual Nico, acepto los cuernos. El muy cerdo sabia que teniendo al lado una golfa como yo no le faltarian zorras que tirarse.
    Yo diria que la unica prueva que tuvimos que pasar fue la de estar presente viendome el a mi y al contrario, follar sin intervenir.
    Se que al principio le costo llegar a casa y verme con otro, a mi y aunque hera una putita tambien me costava verlo a el y no hacer otra cosa que masturbarme.
    Con el tiempo y la buena voluntad todo se supera, y aunque hubo alguna que otra bronca, hoy nos queremos y a la vez somos libres.
    Libres para mirarnos, libres para compartir, libres para insultarnos, libres para exibirnos, y libres para follar.

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